Combatir y
obtener la victoria se convierte en un trágico anhelo, ceder, rendir, reconocer
y adorar son el camino más seguro a la paz. ¿Quién nos dijo que ganar era el propósito?
Todos competimos de forma incansable por cosas sin sentido, pero Jesús modeló un
camino de rendición, un silencioso, humilde, glorioso y doloroso sendero. No más
carreras por la “gloria”, por el buen nombre. Más carreras por el otro, más rodillas
dobladas y menos batallas ganadas. Aprendamos a disfrutar las derrotas, esas en
las que Él, ha ganado.
Este es mi lienzo, una pieza en blanco para plasmar lo que el rostro no dice. Léeme con el alma.
domingo, 12 de noviembre de 2023
La Gloria de Las Batallas Perdidas
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Algunos piensan que las guerras ya no existen, esas guerras llenas de sangre, espadas, reyes y traiciones, esas en las que Dios dio la victo...
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