domingo, 23 de junio de 2024

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Algunos piensan que las guerras ya no existen, esas guerras llenas de sangre, espadas, reyes y traiciones, esas en las que Dios dio la victoria a su pueblo conforme a su amor y gracia. Pero estas batallas son un cuadro, representación gráfica de lo que pasa en el corazón del ser humano. Cuando en nuestro corazón se levanta el deseo de ser nuestro propio dios, traicionamos nuestros votos al cielo y comenzamos una batalla destructiva; nuestra mano empuña una daga en contra de su propio ser y no podemos percibir el rostro sombrío de nuestro adversario.

 

Cuando la luz cala por los poros y las grietas, iluminando todo, se descubre la identidad oculta del enemigo y ves tu rostro aparecer, como al mirarte al espejo. Pero eso no es todo, la desgracia de la guerra persiste, saber que eres tu más gran adversario, no es el fin. La rendición de armas se convierte en un difícil camino para el hombre, un camino que sólo puedes recorrer si pides auxilio al cielo, al dueño de la paz en sí misma, y te retiras derrotado pero triunfante. Parece que no tiene sentido eso de perder para ganar, pero en ocasiones, lo incomprensible es lo legítimo.   


New York 5th Avenue

Tengo tanto que escribir de este viaje. Estoy llena de pensamientos poéticos que simplemente me invaden, irrumpen mi mente como un viento recio pero encantador. La plenitud de este nuevo placer es impresionante y realmente acogedora. Sentir, percibir desde todos mis sentidos la belleza de la vida
, del arte, del corazón de la naturaleza y el alma de otros plasmada en una pintura, una imagen, un edificio, la música que suena al fondo, los artistas de la calle que hacen de la música su vida, el silencio del tren, donde parece una costumbre elegante el hecho de permanecer en silencio o hablar con cautela, en susurros. Es allí cuando sin esperarlo, quedas sumido en tus propios pensamientos y en el ruido constante del tren sobre los rieles y sus anuncios en cada parada. No estoy segura y tampoco entiendo lo mucho que disfruto este exótico gusto por el arte, es como si hubiese dormido y despertara de repente; hambriento, con mucha intensidad, con el deseo de abrazar cada verso poético y entender cada armonía, cada trazo del artista, más sensible que nunca ante el arte, me encuentro fascinada, me encuentro inspirada y enamorada de la belleza de la vida, de la nostalgia los colores y los sonidos que envuelven este mundo. Podemos conectar con todo, podemos sentir todo, hay un vínculo bastante intenso entre las almas, entre los pensamientos.



 


 

   Una pausa a las teclas, una entrega a las tradiciones de la tinta y el papel. Silencié el teclado por un tiempo y disfruté deslizarme en los trazos sobre mi vieja libreta. Eso hace que hoy corra de vuelta a este lienzo abandonado con mil letras e historias acumuladas en páginas. 

El hombre siempre vuelve a su escenario favorito.  

miércoles, 21 de febrero de 2024

Hoy

 

Tengo miedo a quebrarme otra vez. Hoy sin razón, sin argumento válido, me desmoroné. Las lágrimas caían como pequeñas partes de mi ser. - No otra vez, - gritó mi alma. Este escenario me es familiar, lo pasé hace meses y vivo cada uno de mis días con el miedo de volverme a quebrar y que esta vez sea para siempre. Hay algo que hoy sé, que no sabía antes, mi Señor, mi amado estará ahí, él no me dejará. Pero a lo que sí le tengo miedo, es al dolor de las sombras, a la soledad de mis silencios, a mis rostros ocultos, a eso que jamás concebimos pero que viene a ser nuestra espantosa sorpresa. Ojalá sólo sea drama, pero a pesar de que Te sé presente, me siento muy sola.

sábado, 18 de noviembre de 2023

Del bullicio al silencio

 

Pasión por cosas que no había considerado; anhelo desmedido por la belleza de las letras y los pensamientos elegantes, la prosa agraciada y el alma sobre el papel. Junto a este gusto repentino surge la devoción por los lugares silenciosos y los colores de otoño. El aroma de un café y la melodía de una guitarra unen fuerzas para capturar mis mejores momentos. - ¿Qué pasa contigo? – grita el agitado recuerdo y le respondo desde mi quietud y en tono pasivo, - no tengo idea.

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Algunos piensan que las guerras ya no existen, esas guerras llenas de sangre, espadas, reyes y traiciones, esas en las que Dios dio la victo...