Mi corazón se
congela ante el dolor,
mis músculos
se paralizan con sólo pensar
en la aflicción
que mis faltas pueden causar.
Creo que
siento miedo de vivir, Señor.
Qué
vulnerable soy.
Mi miedo
trasciende las expectativas comunes,
me aterran
mis incapacidades, mi pecado,
pensar que
mi corazón te puede fallar.
Calla mis
miedos, silencia mi humanidad,
renueva mi
mente en tu verdad.
Hazme
confiar en tus palabras,
más que en mis
frustraciones.
El peso del
temor a la vida,
esa carga
que lastima y paraliza,
se
convierta en un desagradable recuerdo
y tu amor llene mi alma.
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