F: Es como mágico, ¿no crees?
T: ¿Qué
cosa?
F: Hace 5 años
atrás no imaginamos estar aquí compartiendo un café, estábamos como a 9.000
millas de distancia y hoy, el destino nos puso en un mismo lugar.
T: Así es,
- respondí. - Hoy compartimos lugares, carcajadas e historias a través de un
idioma ajeno, ajeno pero maravilloso.
(Lo que
no dije, pero pensaba, no creo en el destino, no creo en las coincidencias.)
F: ¡Bendito
idioma!
T: Jamás pensé
conectar con otras culturas, con otras historias, pero eso hace que ame más el
don de las lenguas.
F: Sí, yo
puedo conocer tu país a través de la pasión de tus palabras. Creo que tu gente
es maravillosa cada vez que mencionas la calidez de sus acciones.
T: ¡Gracias!!
Yo también disfruto ver el mundo desde tus anécdotas y desde la osadía con la
que vives tus días. creía vivir con todas mis fuerzas y sin temores, pero
cuando escucho tus aventuras digo, cuántas ganas de vivir.
F: ¡Wow! No
me veo así, pero gracias.
(Un
silencio complaciente nos abrigó junto a esa taza de café a 7° centígrados.)
F: ¿Cómo imaginas
tu vida en el futuro?
(Mi
mente voló muy lejos, jamás pensé que preguntara eso, fue inesperado. No supe
que responder, pero cuestioné todo lo que creía seguro. Al final, la imagen que
invadió mi mente fue una casita acogedora, un silencio halagador, una bebida
caliente y una guitarra. No podía definir eso, así que fingí anhelar el trabajo
de ensueño y la estabilidad que, en un pasado lejano, invadía pensamientos) …
No hay comentarios:
Publicar un comentario