Una pausa a las teclas, una entrega a las tradiciones de la tinta y el papel. Silencié el teclado por un tiempo y disfruté deslizarme en los trazos sobre mi vieja libreta. Eso hace que hoy corra de vuelta a este lienzo abandonado con mil letras e historias acumuladas en páginas.
El hombre siempre vuelve a su escenario favorito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario